miércoles, 9 de noviembre de 2011

Jauretche: tabú en la Universidad de Buenos Aires

Según la Real Academia Española, tabú significa la “condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar". Arturo Jauretche reconocido por ser un intelectual y comprometido con sus ideas, representa un tabú en la Universidad de Buenos Aires. Esto es lo que sostiene la profesora de Historia social de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Gabriela Gómez, en relación a la ausencia de los textos escritos por autores del pensamiento nacional como objeto de estudio en la universidad. En ese sentido, asegura que se genera “una fricción entre el rol de la academia y la política porque un intelectual comprometido con su realidad social mete mano donde los intelectuales sólo observan”.



En contraposición a Gómez, Mariano López Fuente, estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación y militante de una agrupación estudiantil de la universidad, considera que la incorporación de autores del pensamiento nacional es “sólo es cuestión de tiempo” , a pesar de que, quienes quieren incorporar nuevos contenidos, “no dependen de su voluntad, sino de voluntades mayores”.



Como señaló Jauretche en un texto escrito sobre la libertad de expresión, “las ideas están gobernadas” y la ausencia de su pensamiento como una mirada crítica sobre la realidad y como un herramental de estudio para los alumnos no está hoy presente en la universidad. Como señala Gómez, hay “censuras que no necesitan ser explícitas, lo que no se conoce, no se sabe”.




"Una Universidad Argentina de esta naturaleza, sólo será argentina por su radicación geográfica, y el lógico producto de esa Universidad serán los contadores que manejas las cifras y los asientos falsos de las empresas, los doctores en ciencias económicas que distribuyen las doctrinas de encargo que se importan, los filósofos e historiadores que adecuan el pensamiento y la versión de la historia conveniente a esos mismos intereses, los ingenieros que planifican y construyen sin vincular su obra con el destino nacional, los médicos que curan a los enfermos sin buscar las raíces económicas y sociales de los males, y los abogados y jueces que consolidan la estructura jurídica de la dependencia. El país necesita una Universidad profundamente politizada; que el estudiante sea parte activa de la sociedad y que incorpore a la técnica universalista la preocupación de las necesidades de la comunidad, el afán de resolverlas , y que, por consecuencia, no vea en la técnica el fin, sino el medio para la realización nacional". (Arturo Jauretche, Los Profetas del Odio y la Yapa. La colonización pedagógica. A. Peña Lillo Editor. Marzo 1975)

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